Proyecto Ajenjo por Ángel Ruiz Cediel

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‘Proyecto Ajenjo’ es un desarrollo de observación internacional cuya sede central, oficialmente, se encuentra en el Observatorio Solar de Learmonth de Australia.

Lo de la entradilla es verdad, pero solamente a medias, como casi todas las verdades oficiales. Este observatorio es el centralizador, pero no la central de operaciones, ni mucho menos, y tiene mucho que ver con los OPT (Objetos próximos a la Tierra), esos meteoritos que pueden representar un problema para la existencia de la vida en la Tierra, pero también con esos otros que no están detectados y que pueden hacer una súbita aparición con fatales consecuencias.

En realidad el Proyecto Ajenjo, como muy bien sugiere su nombre, es una iniciativa del Vaticano que comenzó por los años setenta del pasado siglo con el fin de detectar la estrella Ajenjo del Apocalipsis, habida cuenta de que todos y cada uno de los episodios que relata la Biblia estaban sido corroborados como verídicos por arqueólogos e historiadores, y no como simples metáforas. Este proyecto recayó en primera instancia, como no podía ser de otro modo, en los Jesuitas, quienes iniciaron la búsqueda desde el Observatorio de Castael Gandolfo y, cuando no les fue posible continuar allí por la contaminación lumínica existente y porque era mejor realizar las observaciones en la banda de infrarrojos, se decidió la construcción del VATT en Monte Graham, Arizona. El resultado de todo esto ya lo conocemos casi todos los interesados, y es de reseñarse que tras la corroboración por EEUU de los descubrimientos del Vaticano, a este proyecto, tras el descubrimiento de Nibiru en 1983, se sumaron otros países, así del bloque Occidental —EEUU, Europa, Australia, Japón, etc.-, como del Oriental —Rusia, China y otros—, y los pronósticos fueron tan sombríos que precipitadamente se dio comienzo no solamente a la construcción de los miles de refugios subterráneos y superbúnkeres que hay ya por todo el mundo, sino también se aunaron esfuerzos para desentrañar a nivel mundial el genoma humano y de las demás especies terrestres, cuyos ADN y semillas se guardaron en “Arcas” tales como la Cúpula del Fin del Mundo en Noruega, que contiene semillas de todas las plantas del planeta para prevenir un EVM (Evento de Extinción Masiva), o su par en Inglaterra, en el que se han almacenado los ADN de todas las especies que han sido secuenciadas hasta la fecha, que son de casi todas las existentes.

Sin embargo, no solamente se limitan a estas las acciones llevadas a cabo dentro del vastísimo Proyecto Ajenjo. Por su parte, el Vaticano, a partir de aquella fecha dio inicio al Proyecto Omega, comprendiendo que el asunto iba mucho más allá de un simple evento cósmico, sino porque tanto su Biblia como por sus profetas preveían que se estaba llegando a las últimas páginas de la Historia del hombre y que los tiempos del fin habían comenzado. No se trata solamente de que al papa Francisco haya hecho un guiño con eso del «papa del fin del mundo» con que bromeó en su primer discurso público tras su elección, sino también de que la actual situación tan atípica de que coexistan dos papas legítimos vivos y en la misma ciudad está fijada como un signo del fin de los tiempos, así como muchas otras señales que se están verificando por todo el mundo y aun por el universo, tal y como esa estrella recién nacida en la constelación del «Del-fin», que como ya saben los cristianos eso marca el nacimiento de un avatar. Un proyecto, el Omega, que prepara los acontecimientos del Fin, ni más ni menos, y que se dispone a recibir la llegada de lo peor. Abarca muchos y muy distintos planos, aunque no vamos a entrar en esto, al menos en este artículo, centrándonos en el Proyecto Ajenjo, que es de lo que se trata este artículo.

Muchos, al día siguiente del 21 de diciembre de 2012 respiraron tranquilos, seguros de que toda la expectación que había suscitado el final del Calendario Maya era otra falsa alarma más, y lo fue, sin duda, en buena medida promovida y alentada por el propio consorcio que forma parte del Proyecto Ajenjo, porque sabían que de esta forma la expectación pública se evaporaría, aquellos que tenían cierto acceso a la información habían sido manipulados y seguramente caerían en cierto descrédito, y de ahí en más podrían trabajar tranquilos sin que nada ni nadie perturbara sus observaciones y preparativos, lanzando su última etapa, que comenzará este mismo año o primeros meses del que viene, de modo que multiplicarán los efectos de la crisis para apropiarse de fondos, puede ser que con la quiebra del papel moneda, puede ser que con un ataque a Irán o Corea del Norte que con el paso de las semanas derive en un conflicto de dimensión mayor, o puede ser que con una combinación de ambos elementos, siendo el primero útil por cuanto les proporcionará la opción de retirar sin ser vistos todos los recursos en materiales preciosos, y lo segundo como cortina de humo que permita su retirada de la sociedad, a la vez que les sirva de justificación para «poner a salvo» las joyas culturales de la civilización, ya en buena parte retiradas, y no habiendo en los museos sino algunos originales, pocos, y muchas copias.

Para arrojar luz sobre todo esto, primero que nada conviene saber que la civilización actual —nosotros— no sabemos en qué año vivimos. Occidente inicia su calendario con el nacimiento de Cristo, pero sobre esto no existe acuerdo alguno, ni siquiera de compromiso. Abarca, cuando menos, un arco que va desde el año cero al año siete A.C., razón por la cual es imposible fijar con exactitud el año en que se encuentra ese Calendario Maya al que tantos han dado una credibilidad absoluta, dado que era una cultura absolutamente conocedora del cielo y sus ciclos. Así, pues, no tenemos ni una aproximada idea de en qué año concluye, si lo hará este, el que viene o dentro de cinco años. Y esto no es difícil de comprender si se tiene en cuenta que cuando nació Cristo no había más calendarios que el hebreo y el romano; el hebreo no consideró relevante el nacimiento de Cristo y no lo recogió, y el romano, en el que se apoyaron los apóstoles y sus sucesores cristianos, se iniciaba con cada emperador, de modo que era algo así como año de Augusto, año uno de Julio César, año uno de Tiberio, etcétera. Y a este respecto, ni sabemos con exactitud los años que gobernó cada uno los numerosísimos emperadores romanos, ni sabemos si hubo alguno condenado al silencio, así como sucediera en Egipto y otras culturas en que por manía o mandato de un rey, se borraba del calendario la existencia de otro anterior. Después de esto, tenemos datso de cambios de calendarios, como del juliano al gregoriano, pero ignoramos su hubo otras modificaciones que no hayan sido registradas o cuyas anotaciones hayan sido destruidas en los tiempos bárbaros. Enhorabuena, pues, a los seguidores del Calendario Maya, porque todavía están a tiempo de se cumpla…, al menos hasta 2019.

Nibiru, le complazca a quien le complazca y le displazca a quien le displazca, es un hecho incontestable, y el Proyecto Ajenjo no solamente sigue cumpliendo sus etapas, sino que desde las sondas enviadas a Marte a los varios satélites de observación y el nuevo telescopio que se va a poner en órbita próximamente forman parte del proyecto. Pero no únicamente. La red de observatorios de la Tierra del hemisferio sur están centrados en este asunto en varias vertientes: la propia observación del planeta Nibiru, visible en la banda infrarroja desde el hemisferio sur, y preferentemente desde la región Antártica, porque tiene su entrada en el Sistema Solar con un ángulo de unos treintaitrés grados desde el sur de la eclíptica, irruyendo en una zona próxima al Cinturón de Asteroides; y a la detección de los escombros que acompañan a Nibiru y sus lunas, así como a los meteoritos que pudieran empujar por resonancia hacia el interior del Sistema Solar la presencia ya inminente de este coloso cósmico. De ahí el interés en Marte que súbitamente han tenido al unísono todas las potencias, como EEUU, Rusia, China y ahora la India, la cual va a lanzar en las próximas semanas una sonda hacia ese planeta.

El famoso cometa ISON forma parte de este juego, aunque no tienen mucha idea los miembros del Proyecto Ajenjo de qué se trata, si de una supernave iggigi, los habitantes de Nibiru, o si de un cometa vulgar y corriente. Y algo parecido sucede con el cometa Siding Spring, el cual parece que tiene una altísima probabilidad de chocar con Marte, en cuyo caso, debido a sus cincuenta kilómetros de diámetro, es algo así como si estallaran doscientas mil bombas atómicas a la vez en su superficie, lanzando con tal deflagración una cantidad tal de escombros hacia el interior del Sistema Solar, donde se encuentra la Tierra en primera línea, que es más que probable que alguno de ellos nos haga una sorpresiva visita. Y aquí, regresamos al Proyecto Ajenjo.

Como dije antes, el Vaticano promovió este proyecto con el objetivo de anticiparse a los tiempos, dando, como es natural, absoluta credibilidad a la Biblia. El llamado Planeta-X que buscaban los astrónomos de todo el mundo para justificar las oscilaciones irracionales de Plutón, Urano y Neptuno era una opción que enseguida desecharon porque no se ajustaba al Ajenjo bíblico, pues para producir tales perturbaciones en los planetas de aquel confín era demasiado masivo y la Iglesia sabía que Ajenjo era mucho más pequeño, que hará mucho daño,pero que no supondrá un EVM. Tenía que ser otro, claro, y siguieron buscando hasta que se dieron de bruces con Nibiru. Lanzaron una sonsa, la Siloé y lo vieron cara a cara. El planeta, igualmente, era demasiado grande para ajustarse a Ajenjo, de modo que lo descartaron; las lunas de este, también eran demasiado grandes, y el impacto de cualquiera de ellas contra nuestro planeta supondría la destrucción de la Tierra, sin posibilidad alguna de supervivencia; pero sí que lo podía ser cualquiera de los escombros que acompañaban a este minisistema planetario, como lo podía ser cualquiera de los escombros del Cinturón de Asteroides por cuyas proximidades cortaría la eclíptica la órbita de Nibiru: Ajenjo, aunque no sabían cuál de todos aquellos pedruscos podía ser, había sido identificado.

Conviene saber ahoa que Ajenjo es un meteorito grande, pero no gigantesco, el cual producirá, según el Apocalipsis, enormes daños, aunque no la destrucción del planeta. Hay un día después, y no es sino uno de los eventos que forman parte del castigo al género humano por causa de sus pecados, tal y como sucede algo parecido con lo que viene a renglón seguido de Ajenjo, que es una lluvia de estrellas, pedrisco, que bien pudiera ser la caída masiva de meteoritos de pequeño tamaño, con unos resultados más que previsibles. Si para mejor definir las características de Ajenjo recurrimos a otros profetas, encontramos una gran variedad de posibilidades y tamaños, pero en cualquier caso parece ser que podemos decir que no supondrá la extinción completa, aunque sí unos daños enormes para, según Nostradamus y Parravicini, extinguir «países con mucha antigüedad y prestancia», o dicho más concretamente: España. Nostradamus nada más que lo sugiere al decir «el extremo de un continente», pero Parravicini lo señala con nombres precisos, profetizando que caerá entre Gibaltar y las islas Baleares. España, pues, tiene el honor de ser el único país condenado de este embarte, si que no le acompañan al abusmo buena parte del sur de Europa y del norte de África.

Pero esto, siendo grave, y probablemente de consecuencias planetarias, no sería el único meteorito que se precipitara contra la Tierra. Hay todavía otro, y este es mucho peor, infinitamente peor, por cuanto él es el que abre las puertas del abismo. Si solamente sucumbiera España, el sur de Europa y el norte de África, ni EEUU, Rusia, China, Japón, India o aun Australia tendrían el menor problema, pero es que el segundo meteorito, no muy distante del primero en el tiempo, sí que representa para todos un fin más que cantado, y es precisamente de este del que se están protegiendo: si el primero cae donde todo parece indicar que es posible, el segundo pondrá en marcha el reloj del Fin de la Historia, la cual estará a pocos pasos de su conclusión. El mundo que surja después, y parece que surgirá contra viento y marea, ya se verá de qué tipo es, y en ese mundo probable los poderes más siniestros de hoy quieren jugar un papel que, todo hacer pensar, no tendrán ni espacio ni oportunidad para desempeñarlo.

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2 respuestas a Proyecto Ajenjo por Ángel Ruiz Cediel

  1. alejandro dijo:

    ¿Se le puede dar credibilidad a este artículo?
    Me cuesta creerlo cuando hay infinidad de artículos parecidos diseminados por toda internet y que no tienen ni una pizca de base sólida. Lo que afirman con rotundidad que sucederá, luego no pasa ni el 1 % y así seguimos….

    • Puede ser porno miedo,también puede ser cierto,la verdad es que si fuera así poco podríamos hacer ante tal evento por lo que tampoco me preocupa mucho; la razón de qué me haga eco es por su autor y porque me atrae lo relacionado con nibiru.

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