La gran conspiración por Ángel Ruíz Cediel

¿Es el devenir de la Historia una sucesión de sucesos casuales, o hay una mano oculta que mueve los hilos para conducir a la humanidad hacia un fin específico?… 

Maquiavelo afirmaba que el mismo poder es un ejercicio continuo de conspiraciones. Es más, afirmaba que sin las conspiraciones ni se podía conseguir ni ostentar el poder. Hay mucha gente, sin embargo, que no cree en conspiraciones de esta índole, e incluso les ha proporcionado a quienes sí lo creen un nombre: conspiraoicos. Curiosamente, por el contrario, la mayoría de estos escépticos son creyentes, cosa que en sí misma supone una contradicción de raíz, puesto que si creen en Dios lo están haciendo en el mayor conspirador imaginable, pues que nada, según sus propios credos, escapa a su control.

Para determinar si una suceso se está verificando, no siempre son necesarias pruebas incontestables. Estas, en todo caso, solamente servirían para confirmar lo que puede saberse sin necesidad de ellas. Para determinar si tenemos o no gripe o estamos acatarrados, no es necesario ver los virus e identificarlos con un manual, sino que es suficiente con los síntomas. En este sentido, los síntomas de que existe una conspiración mundial que está orientada a conducir al mundo a un destino tan específico como concreto, es un hecho tan incontestable como que es ahora y estamos aquí. Si donde hay un interés, por mínimo que sea, hay personas conspirando para hacerse con él, es de una lógica palmaria que los miles de millones que mueven los sucesos nacionales o internacionales están manejados por quienes desean hacerse con un pellizco de esas fortunas. Siguiendo el manual del criminalista, averigua quién se beneficia y sabrás quién perpetró el crimen.
O la Historia se mueve por modas, o hay quienes empujan a los hechos para que se verifiquen de un modo preciso. Pongo el ejemplo de las dictaduras de Latinoamérica que auspició la Operación Cóndor, y la misma, en un plan aún más brutal, que embargó durante algunos decenios a los países de África. A renglón seguido, como por contagio, todas esas dictaduras se evaporaron como por arte de magia, naciendo en su lugar radicales democracias que… ¡¡¡convertían en delito en mero hecho de no votar!!! ¿Puede entenderse esto?… La respuesta es que no, especialmente por cuanto ambas, hoy sabemos que estaban auspiciadas por EEUU. Pero es que EEUU no es país cualquiera, sino algo completamente distinto a cualquier otro país del mundo. Si en el planeta un país se caracteriza por ser un territorio en el que habita una población, la cual dispone de un ejército para defenderse, en el caso de los EEUU se trata de un Ejército que dispone de una población para sostenerse y controlar el mundo. No hace falta ser particularmente agudo para comprender esto, y basta con ver alguna que otra película norteamericana (es imposible liberarse de esto) para comprender que son gente que le tienen miedo a todo y a todos, ya sean humanos, sucesos cósmicos o males invisibles como pandemias, de tal modo que siempre terminan por solucionar sus problemas en la ficción con el estallido de una o muchas bombas atómicas. Una población así de desquiciada, que además dispone de semejante arsenal militar, ¿sería extraño que llevaran su locura evidente al extremo de conspirar para controlar el mundo?

Si no es lo que han estado haciendo desde que fueron fundados por los Illuminati en 1976, desde luego se le parece muchísimo. Para la mayoría de los ciudadanos que no están pervertidos por delirios esotéricos, la masonería no deja de ser una filosofía más o menos filantrópica que practican personas que aburren mucho y tienen demasiado tiempo que perder, pero para los norteamericanos esto no es así. Es más, ellos están muy por encima de la masonería. La practican desde las escuelas, construyen sus ciudades en base a mapas masones, sus dirigentes son todos masones de grado 30 o superior, en todas partes hay monumentos, símbolos… ¡Alto, un momento! ¿Símbolos?… Sabemos que las guerras y los conflictos son fuentes de desgracias para unos, pero de grandes beneficios para unos pocos, y sabemos que los más interesados del mundo en catástrofes son los norteamericanos. ¿no es, llegados a este punto, que precisamente en los tiempos que corren haya tal eclosión de símbolos masónicos por todas partes?… Piénsalo. Hay algunos símbolos masónicos que son de todos conocidos, como las columnas de Jakim y Boaz, el suelo ajedrezado, la pirámide, el Ojo que Todo lo Ve, la escuadra, la plomada, el compás…, etcétera, además de sus archiconocidos cultos a Isis, Osiris, Horus… Símbolos que hoy ves en camisetas, en anagramas, en logotipos, en los dibujos animados, en las televisiones, en celebraciones de todo tipo, en anillos, en colgantes, en paredes, en sociedades culturales o religiosas, etcétera. Están por todas partes, a todas horas, siendo imposible que te muevas en cualquier dirección o que veas la televisión sin que tengas que presenciarlos. En algunos casos están a la vista, pero en otras están ocultos, encriptados o sencillamente forman parte incluso de las mismas televisiones que ves, de los anagramas y logotipos de las organizaciones mundiales y supranacionales, y aún de los mismos símbolos que ya son patrios desde hace algún tiempo a esta parte. ¿Crees que no?… Pues uno de los símbolos más importantes de los masones, y por lo tanto de sus superiores los Illuminati, es la estrella de cinco puntas, el «Pantagramaa», así, con A, que es la «lucce ferre», que significa «la que atrae la luz», o dicho de otra forma, Lucifer, porque por si lo ignorabas, tanto la masonería como los illuminatti son luciferinos. Pues bien, ese símbolo de Lucifer, la estrella de cinco puntas o estrella flamígera, es la que ya tienes, por ejemplo, en la bandera de Madrid, curiosamente la primera ciudad del mundo que cuenta con una estatua en honor de Lucifer, ubicada en El Retiro madrileño a la curiosa altitud sobre el nivel del mar de… ¡666 metros!

Puede ser que esto te extrañe, pero no debiera ser así. La misma Iglesia Católica tiene numerosos ritos en los que rinde culto a Lucifer. Como lo lees. Y no solamente eso, sino que también es frecuente ver al mismísimo Papa con la llamada «cruz torcida» que usa como báculo, además de muchísimos otros símbolos que podríamos considerar luciferinos o satánicos, según, como por ejemplo el segundo ritual que celebró el otro día, en el que entregó dos palomas de la paz a los depredadores que en la misma Plaza de San Pedro había, las cuales mataron apenas emprendieron el vuelo. Puede ser que te sorprenda, pero esto no es más que parte de toda esa simbología que a veces se celebra ante tus propios ojos sin que te des cuenta, pero que no por ello te está afectando de una forma intensa, lo ve tu subconsciente y lo comprende tu espíritu. Si hoy la ciencia ya ha demostrado que las formas nos afectan (Morfogénesis), ¿cómo nos afectan estos símbolos luciferinos?… ¿Y estos rituales?… Son magia, aunque no de esa de los sombreros y las chisteras o las cartas, sino de la otra, de la que afecta a los campos sutiles. Y ahora, que estás al corriente de todo esto, dime: ¿crees que todo esto es una moda, una casualidad?… Pero antes de que te respondas, déjame hacerte observar que incluso esas chicas tan simpáticas con esas tetitas tan bien puestas, las Femen, o las Pussy Riot, como cualquiera de esos grupos de rock que hicieron las delicias de mi generación, como Lez Zéppelin o Rolling Stone, son adoradores de Satanás (todos ellos usaron y usan cruces invertidas como distinto, ¿te has dado cuenta? Más símbolos, en fin.), lo mismo que casi todas las empresas que auspiciaron el hoy común código de barras que ostentan todos los productos comerciales, que como sabes llevan impreso, ¡qué curioso!, el 666 de la Bestia. Si todo esto no te parece que son demasiadas casualidades que apuntan en una única dirección, creo que tienes algo que se ha estropeado, háztelo ver.

¿Te sigue pareciendo una moda? En todo caso es una moda que ha ido creciendo y haciéndose pública de un modo muy masivo, ¿no te parece?, hasta el extremo de convertirse ya en popular. A la vista de todo esto, queda claro que el principal candidato para manjar todos hilos evidentes, es EEUU. Ellos tienen en su bandera primero que nadie la estrella de cinco puntas, usan los colores masones (azul, rojo y blanco), y fueron el meollo auspiciador de la Operación Cóndor y de la guerra ritual que fue la Segunda Guerra Mundial. Una guerra un tanto particular no solamente por su liturgia mágica en ambos bandos (¿sabías que la V de la victoria es un símbolo desarrollado por el sataista Alister Crownley, y que representa a Satanás?), sino porque fueron los norteamericanos, at través de personajes como Ford, por ejemplo, los que financiaron al régimen nazi; pero hay mucho más. Sabes que se condenaron en Nüremberg a muchos nazis por el genocidio que perpetraron, pero seguramente ignoras que Hitler no murió (se refugió en Nueva Suavia), y que al final de la guerra, los anglosajones, el pueblo luciferino por excelencia, hizo un ritual atroz de muerte arrojando a propia intención cientos de miles de bombas de fósforo blanco sobre las ciudades alemanas con el único propósito de matar a cuantos más civiles, mejor. Muertes atroces, en nada más benevolentes o piadosas que las sufridas por los judíos, para un ritual atroz. Ritual, ¿a quién? Ninguno de estos criminales fue juzgado nunca en ningún tribunal, y son ellos precisamente los que hoy gobiernan el mundo. ¿cómo se te queda el cuerpo?
Pero sigamos. Efectivamente, los EEUU tienen muchas papeletas para llevarse el título de conspirador mundial. Sin embargo, déjame aclararte algo: no lo son, ni siquiera lo son illuminati, sino que ellos nada más que han sido herramientas de este juego. Es cierto que en EEUU se encuentan muchos adeptos dispuestos incluso a sacrificar sus vidas, pero ni son los únicos ni están solamente allí, de eso puedes estar seguro. Albert Pike, general sudista y líder Illuminati en EEUU, confesó en sus cartas a Manccini que habría tres guerras mundiales, la tercera de las cuales sería para encumbrar a su «Señor» y darle el lugar de privilegio en el mundo que le correspondía. Las dos primeras guerras mundiales se verificaron punto por punto como relataban esas epístolas escritas medio siglo antes, y la tercera, si el plan se cumple, sucederá tal y como está prescrito, tras una situación de caos mundial generalizado, el cual habrán propiciado que su «Señor» sea visto como un remedio y no como la causa de la enfermedad misma. Si esto es verdad, puedes considerar fuera de juego a los EEUU, por más que algunos de sus prohombres esté con las manos bien tiznadas en este aquelarre.

Nos queda por analizar algo más, antes de que pueda darte mi opinión. Una, es que no solamente los EEUU tienen la bandera flamígera o los colores masones (azul, rojo y blanco), sino que también otros países las tienen, como por ejemplo la tuvo la URSS (que entraba en el juego, porque Marx, Lenin y toda esa troupé eran masones, a diferencia de Trosky) y la tiene… ¡¡¡China!!! Los illuninati no conocen de nacionalidades ni conocen de razas, no tengas la menor duda. Y la otra cuestión que nos queda por analizar es la del dinero. Es verdad que los EEUU han ganado mucho con las guerras y las degollinas que han perpetrado desde una esquina a otra del globo, pero no lo es menos que EEUU está arruinado precisamente con las mismas personas que están arruinados todos los demás Estados de la Tierra: con las Veinte Dinastías. ¿Y quiénes son los representantes en la tierra de las Veinte Dinastías?… Efectivamente, la Banca, el gran dinero. Y sí, has leído bien: he escrito Veinte Dinastías y no trece como habrás leído por ahí, si es que sabías algo de todo esto. Ya sabes que en todo oficio hay muchos aprendices, y hoy habla demasiada gente de aquello que no conoce ni por asomo. Hay una novela mía que en este momento no te puedo descubrir más allá de que se llama «La estirpe de Abaddona» porque está presentada a un concurso, en la que doy las claves de esto, y sí, son Veinte Dinastías y no trece, te repito.
Esto es lo que hay. Las pruebas son palmatorias, y puedes seguir la conspiración sin necesidad ya de grandes conocimientos porque ya están saliendo a la luz. La nueva religión saldrá del Vaticano, tendrás un periodo de caos mundial que dejará como un picnic a las revoluciones precedentes en el que serán sacrificados miles de millones de personas, por fin estallará la Tercera Guerra Mundial, calculo que entre el 17 y el 24 de este siglo, y será coronado a la luz del mundo, probablemente en Jerusalén, el mismísimo Anticristo en persona, en carne y hueso. Solamente tienes que sobrevivir hasta entonces para comprobar si mi historia es cierta, aunque desde ya te digo que no te esperan por delante, en cualquier caso, ningún día glorioso. ¡Ah!, y una última cosa: Nibiru está ahí. Habrá pasado la moda, si es así como lo quieres ver: pero está ahí, y muy pronto tendrás noticias suyas.

Fte:http://angelruizcediel.es/rest/lagranconspiracion.html

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