La otra Historia (V) — La evidencia de Ni.bi.ru por Ángel Ruiz Cediel

En “Apolyon”, novelo y aporto todos los datos que confirman que antes de que concluya 2016, según mis fuentes, la humanidad va a tener la trágica certeza de poder experimentar por sí misma que Ni.bi.ru es algo más que un mito sumerio.    

Como ya he expuesto en anteriores capítulos, la cultura antigua mejor documentada, los sumerios, afirmaba haber sido creada por una especie de “dioses” que decían provenir de Ni.bi.ru, si bien no como origen, sino como estación de paso. Ni.bi.ru, significa en castellano “el planeta del cruce o de la cruz”, y probablemente le dieron este nombre porque, según sus escritos, se cruzaba con la Tierra, Ki, cíclicamente, o bien porque esta es la forma que tiene cuando se le ve a ojo desnudo en los cielos, como una cruz o como un disco alado. Sin embargo, los sumerios eran conscientes de que los dioses creadores no tenían su origen en ese planeta, sino en otro no especificado que ubicaban mucho más allá de los confines de la Nube de Oort, pero quienes usaban a este para llegar a Ki, la Tierra, porque Ni.bi.ru pasaba muy próximo tanto a su planeta de origen y tenían un conocimiento exacto de que su órbita hacía una incursión en el interior del Sistema Solar cada 3600 años, cruzando la eclíptica entre Marte y Júpiter, justamente por donde, según sus referencias escritas, se encontraba en tiempos remotos el planeta Tiamat, el cual, según el Enuma Elish, el relato de la Creación sumerio, destruyó Ni.bi.ru en una de las pasadas, quedando en su lugar el actual Cinturón de Asteroides.

Un relato como este, imposible de concebir si consideramos que fue en el neolítico en la época en la que, según la Ciencia oficial, se extendió la cultura sumeria, no deja de ser especialmente sorprendente teniendo en cuenta que no solamente nos informan de este hecho aparentemnte ignorado por la Ciencia actual, sino que al mismo tiempo demuestran que tienen un profund conocimiento de la órbita precisa de todos estos cuerpos celestes, información exacta sobre el origen (y del propio) Cinturón de Asteroides, y hasta que disponían de datos riguroso acerca de todos y cada uno de los planetas que conforman el Sistema Solar, lo cual es particularmente perturbador incluso para esa Ciencia oficial, dado que algunos de estos planetas fueron descubiertos por esa Ciencia a mediados del siglo XIX. Cómo pudo tener acceso a esta información una cultura paleolítica es algo que la Ciencia oficial rehúsa explicar, sencillamente desatendiéndolo o ignorándolo, pero sin mostrar interés alguno o curiosidad de ninguna clae, siendo como es una evidencia palmaria de que, o era una civilización tecnológicamente mucho más avanzada de lo que se la supone, al menos tanto o más que nosotros, o bien “alguien” tecnológicamente muy avanzado necesariamente tuvo que haberles facilitado esa información, del mismo modo que se la facilitó a mayas, olmecas, hindúes, chinos o malasios, entre otras muchas culturas.

Como en los demás casos, sin embargo, a veces es necesario que un evento de tal magnitud sea confirmado por más de una fuente para otorgarle el crédito necesario de una certeza. Desde el punto de vista arqueológico, tenemos la seguridad de que el mencionado Diluvio se verificó en el periodo que estos relatos ancestrales lo enmarcan, hacia el año 10000 AC, aunque las causas del mismo no quedan tan definidas o son vagas, excepto en la cultura sumeria y en otros relatos transmitidos y conservados por una vía mítica oral sobre la que pudiéramos albergar ciertas dudas; y tenemos, así mismo, la certeza de que periódicamente la Tierra ha sufrido catástrofes cíclicas, e incluso hasta el nivel de extinción, siempre en periodos múltiplos de 3600 años, coincidentes con las aproximaciones al Sistema Solar interior de Ni.bi.ru. Parecería que con un sola fuente de información y el respaldo de ciertas tradiciones oriales no es suficiente, pero el caso es que esa prueba documental de respaldo existe, y es también una prueba escrita. Esta prueba capital que corrobora estos hechos fue hallada en el s. XII y ha permanecido ignorada hasta hace algunas décadas. Efectivamente, en el s. XII fue rescatada una colección de escritos, algunos de origen egipcio y otros celtas, entre los muchos documentos que rescataron de la biblioteca de la Abadía de Glastonbury, en Gales, en el curso de un incendio que prácticamente le destuyó, y los cuales los conservaron como un único libro que hoy conocemos como la Biblia Kolbrin. Escrita por desconocidos autores, al menos 9 egipcios y 6 celtas, en realidad se trata de una recopilación de textos diversos que nos refieren sucesos acaecidos en los tiempos inmediatamente anteriores y posteriores al Diluvio, el cual, casualmente, se lo achacan al paso de un cuerpo celeste que en algunos de los textos nombran como “el Destructor” y que coincide con toda certeza con Ni.bi.ru. Valga como ejemplo este simple extracto del capítulo 4, titulado como “El Diluvio”: «Allí, montado en una negra y retorcida nube, apareció el Destructor, recién llegado desde los rincones de los confines de los cielos, y descargó su ira en las alturas, porque era su día del juicio. La bestia que venía con él abrió su boca y arrojó fuego y piedras ardientes y un humo maligno. Cubrió todo el cielo, tal que no se podía divisar el lugar de encuentro entre la Tierra y el cielo. Por la tarde las estrellas se movieron, rodaron cambiando sus posiciones a otros lugares, y llegaron las aguas de la inundación…» He elegido esta parte ilustrativa, aunque huyendo un poco de las descripciones más aterradoras de esos mismos textos, si bien no es el único escrito que ha llegado hasta nosotros que menciona estos extragos terribles, encontrándose también relatos prácticamente idénticos en textos orientales de procedencia china, en el que al Destructor o Ni.bi.ru le nombran como “el gran Dragón” o “el Dragón Rojo”, hindúes y malasios, además de, como ya he apuntado, en numerosas tradiciones orales de otros muchos pueblos.

Aunque ya te digo que en “Apolyon”, mi novela, aporto de una forma muy precisa todos los datos disponibles hasta el momento a los que he tenido acceso, naturalmente de fuentes muy acreditadas pero no “oficiales”, es bueno que comprendas que este planeta que describen los sumerios, y ya ves que otras muchas culturas, tiene su entrada en el Sistema Solar desde la parte inferior de la eclíptica, a unos 30º sur (tal y como se muestra en las imágenes anteriores), cruzándola entre las órbitas de Marte y Júpiter, donde en tiempos inmemoriales se encontraba el planeta Tiamat, el cual fue reducido a escombros por Ni.bi.ru, según nos refieren los propios textos sumerios y de cuyos escombros originaron el Cinturón de Asteroides. Naturalmente, los efectos sobre la Tierra, Ki, son siempre graves, pero alcanzando un grado escatológico, próximo al nivel de extinción, solamente si cuando realiza el cruce se encuentra la Tierra en esa misma o próxima posición, y tanto menores si su órbita en ese momento le posiciona al otro lado del Sol. Si tienes la oportunidad de leer la Biblia Kolbrin, te recomiendo que lo hagas porque es el relato de algunos de los supervivientes de aquella tragedia y se describen con bastante precisión los efectos del mismo.

Hace algún tiempo, allá por el 2012, este asunto estuvo bastante de moda, un tanto enlazándolo con el fin del llamado Calendario Maya -que en realidad no es ni maya, sino olmeca-, no tanto porque tuvieran algo en común ambos asuntos, sino por la coincidencia en el fin escatológico que ambos eventos representaban. Las discrepancias entre los autores que por entonces divulgaron la notica o la posibilidad de que se verificara nuevamente el temible acercamiento de Ni.bi.ru eran enormes, casi todos apoyándose en las traducciones del ya extinto Zecharia Sitchin, si es que no realizando simples “copy-pastes” unos de otros, incluidos los errores. Sus diferencias eran tan graves que ni siquiera coincidían en los periodos de traslación de este planeta, variando desde los 3460 a los 5126 años, y mucho mayores lo eran en el trazado de su órbita o en el tamaño del planeta, dimensionándole algunos como cuatro veces la Tierra y otros hasta 32 veces el tamaño de Júpiter. Una moda apocalíptica que en muy buena medida se vio favorecida por los excelentes rendimientos económicos que trajo el “milenarismo”, inaugurado con el llamado “Efecto 2000” que supuestamente iba a colapsar la sociedad moderna por causa de un fallo generalizado de los ordenadores al cambiar de milenio, y otra buena parte por el propio Sistema, a quien esto le vino estupendamente para desacreditar el asunto, tener la certeza de que la población se relajaría tras no suceder nada de lo vaticinado y que esto les permitiera seguir adelante con sus planes, tal y como así han hecho desde entonces. Obviamente sobra decir que no se verificó ningún suceso relevante a nivel astronómico, y las multitudes que esperaron un Fin del Mundo a fecha y hora fija se sintieron tan decepcionados que hoy no cree prácticamente nadie ni en este planeta ni en aquellos informadores; sin embargo, aunque con fechas anteriores a este pretendido suceso catastrofista escribí varios artículos en los que informé que esto que se estaba afirmando carecía de base y que era pura desinformación, y traté de documentarlo con varios artículos (que puedes encontrarlos en este mismo blog, en la obra correspondiente a 2012 titulada “España sin más remedio, Vol. 5”), con posterioridad a ese fin del mundo que no se verificó, escribí otro artículo que titulé “Pedro y el lobo” en el que afirmé que Pedro se había equivocado en el cuándo iba a venir el lobo, pero no en que lobo llegaría o sí o sí, como así era sabido por quienes disponen de los medios para saberlo. Es cierto que ha habido filtrciones veraces de quienes, participando del encubrimiento, han sentido una insoportable carga de conciencia y han facilitado algunos datos por vías marginales; pero no lo es menos que el mismo Sistema pervirtió esto con dosis enormes de desinformación para confundir, desorientar y desacreditar. No obstante aquel fiasco social, Ni.bi.ru no solamente existe, sino que, como vas a poder valorar más adelante, está ya entre nosotros y muy pronto vamos a tener la ocasión de experimentar sus destructores efectos en vivo y en directo. Sin embargo, para procesar adecuadamente un asunto tan grave y a la vez tan desacreditado por la Ciencia oficial como este, previamente hay que tener en cuenta una serie de factores que son de una trascendencia capital.

Vincular a Ni.bi.ru con el calendario maya era algo tan absurdo como sin sentido, más allá de aquella “coincidencia” con el fin de una de las eras mayas, el Quinto Sol. Para cualquiera que esté lo bastante informado, los mayas solamente dividían sus eras en etapas de 5126,36 años solares, sumando cada cinco Soles un movimiento de rotación de la galaxia, que contempla 25631,8 años, que es verdaderamente tan sorprente como exacta, pero que no nos indica nada más, a nos ser que el Cuarto Sol concluyó con una enorme inundación y el Tercero con una lluvia de fuego, elementos que se han repetido en las demás culturas ancestrales, pero cuyas dataciones o son demasiado vagas o no son tan coincidentes. Sin embargo, en todos las americanas, desde los mapuches o los pascuenses a los incas y culturas mesoamericanas primitivas, son comunes las referencias a un Diluvio que exterminó a los hombres (y a los “gigantes”) en un tiempo remoto, y que un pequeño núcleo de de la población sobrevivió por el “aviso” de uno de sus dioses más compasivos (en algunos casos con forma de serpiente). Por todo ello, la credibilidad del suceso es absoluta y la existencia de un supuesto “castigo” por parte de los “dioses creadores” muy fiable, en tanto que es reiterada y común en culturas que sabemos vivieron sin contacto alguno entre sí. Si los “dioses”, el Diluvio, el “castigo exterminador” por culpa de la degenración y la extinción masiva es común en todas estas culturas del otro extremo del mundo de donde tenemos datos tan precisos, como es el caso de Oriente Medio y sus culturas sumeria y semita, debería ser suficiente como para darlo por veraz, y tanto más considerando que en buena medida, aunque con grandes márgenes de error, ha sido datado por la propia Ciencia oficial en algunos lugares, fijándolo en el entorno de entre los 11000 y los 9000 años antes ce crsto, y aun este horizonte de sucesos podría ser mayor. La segunda cuestión que es preciso tener en cuenta previamente, es la del ciclo de ese planeta que cíclicamente parece irruir en el Sistema Solar interior, produciendo daños irreparables y, ocasionalmente si la Tierra se encuentra próxima a su lugar de cruce con la eclíptica, extinciones masivas como la descrita en el Diluvio y relatadas tanto por sumerios como las demás culturas, inlcuidos los testimonios de la Biblia Kolbrin, quizás los más específicos y detallados de todos. Zecharía Sitchin estableció en sus investigaciones que este planeta tenía un moviento de traslación que completaba en 3600 años, si bien es preciso considerar si este dato es veraz o nada más que un redondeo (que es lo más probable porque un número tan redondo, aunque sea la base del sistema sexagesimal que nos legaron los sumerios, es siempre sospechoso de ser forzado). Esta duda, capital por otra parte, surge de que las tablillas traducidas, aunqu en un idioma idéntico, no son todas sumerias. En aquella época remota, era común que cuando una cultura absorbía a otra, adoptara como propios sus conocimientos, cosmogonía y hasta costumbres, suceso que se verificó primero con los acadios, luego con los babilonios, neobabilonios, semitas, etcétera, y es más que probable que los autores desconocidos que reescribieron las historias no solamente cambiaran los nombres de algunos dioses, sino que también lo hicieran redondeando cifras para ajustarla a sus sistemas de medidas, por ejemplo, tal y como sucede con esta “sospechosa” cifra redonde de 3600 años. Y la última cuestión que es preciso considerar, es la del tiempo transcurrido, sobre el cual no tenemos ninguna certeza mayor que la propia aproimación, dado que como ya he comentado no existen líneas fiables de tiempo acumulativo, además que no sabemos si el paso de Ni.bi.ru pudo afectar de alguna forma a la órbita del planeta, de modo que variara su tiempo de traslación. Una cuestión que no es menor, dado el poder e influencia del campo magnético de este planeta intruso que fue capaz de destruir a Tiamat y de producir los efectos sobre la Tierra que se describen en la Biblia Kolbrin, en la que se menciona que llegó a abir la corteza terrestre de tal modo que se tragó tierras e hizo hervir los océanos. Es sencillamente imposibles, desde el punto de vista Histórico, saber con precisión en qué año vivimos respecto de aquellos sucesos, ya sea del principio o fin del calendario maya, o ya de cuándo irriyó Ni.bi.ru or última vez en el Sistema Solar. Por hacernos una idea y concebir que el tiempo nunca se ha contado en ninguna cultura de una forma acumulativa, hasta nuestra cultura… moderna, basta con considerar las numerosísimas veces que tenemos constancia en nuestra propia cultura actual de que se ha variado la contabilización del tiempo, borrando de un plumazo días, meses e incluso años. Si nos remontamos un poco más atrás, cuando los romanos dominaban el mundo conocido, el calendario se comenzaba con cada césar y se terminaba con él, y cuanto más nos remontemos en el tiempo hacia atrás, estos calendarios se hacen más vagos y desconocidos, siendo de todo imposible saber con precisión el tiempo trascurrido desde un evento remoto hasta hoy.

Por todo lo expuesto hasta el momento, es difícil comprender por qué la Ciencia oficial se resiste a admitir este hecho incontestable del que existen pruebas tan abrumadoras, así del Diluvio como de la existencia tutelar y probablemente “creadora” de aquelos dioses, y de la misma existencia de Ni.bi.ru. Aun con aparentes disímiles carácteres y nombres, en todas las mitologías aparecen dioses que, en esencia, con demasiado parecidos entre sí, de ma misma manera que lo son los relatos llegados hasta nosotros del Diluvio, a pesar de que las narraciones de cada cultura tengan matices propios que más parecen obedecer a cuestiones puramente culturales adicionales que a la esencia de sus contenidos. Pensar que las culturas del todo el mundo fueron “iluminadas” y “oscurecidas” a la vez, o que todas tuvieran las mismas clases de alucionaciones o de fantasías narrativas al mismo tiempo y sin tener contacto alguno entre sí, es lo verdaderamente disparatado, y todos los esfuerzos posteriores por desdecirlas, que resultan casi infantiles, como lo es la Teoría de la Evolución de Darwing, no deja de ser algo risible o ridículo. La sola idea de concebir una gallina como un animal “salvaje”, va mucho más allá que los delirios producidos por un narcótico, y esto es solamente un ejemplo mínimo. La Historia oficial, al menos en estos orígenes de la humanidad, no se sostiene, y, puesto que se manifiestan incapaces de reconsiderar su cerrazón, es preciso abrir los ojos a esta esta “otra Historia” que nos refieren nuestros predecesores, porque nos está mrcando el porvenir. Si Ni.bi.ru existió, y parece ser un hecho constatado y ya vamos a ver más adelate que constatable, es necesario tenerlo en cuenta porque será él el que determine nuestro ocaso; y si los diosos existieron y nos impusieron sus leyes, y cuando desobedecimos fueron capaces de exterminarnos, igualemnte debemos considerarlo, poque en ello nos va el porvenir y es de suponerse que no se van a tomar muy a bien que les ignoremos o que destruyamos con nuestro modo de vida o nuestro “progreso” su obra. En el próximo capítulo, como y he apuntado, hablaré sobre este probable último puto de esta serie, los annunakki y los iggigi y el papel de cada uno de ellos ante los hombres. En lo que a la Historia se refiere, hoy más que nunca tenemos la absouta certeza de que toda ella es mentira, que está escrita por los vencedores y que la voz de la vencidos es ahogada en el olvido. Nos basta echar un vitazo a nuestra Guerra Civil o a las Guerras Mundiales, para saber que ni los vencedores fueron tan buenos como se dice ni los vencidos tan perversos, y aún que los conflictos mismos no obedecen en absoluto a los altos o miserables fines que los libros de Historia ensalzan o humillan. Una constante que se incrementa a meddida que nos hundimos en el pretérito, hasta el extremo de ser todo tan borroso y confuso que es imposible saber dónde comienza la imprscindible autodefensa y dónde la ambición y el crimen, si es que no el genocidio. ¿Y por qué la Historia y la Ciencia oficiales deberían mentirnos en esto?… Las razones son muchas e importantes todas ellas, como que nuestro sistema actual está consolidado en base al consumo, la explotación indiscriminada y la acumulación sin límite de riquezas, y en este orden tenebrosamente perverso, sobran los dioses, la moral o el entrever un fin inmediato que nos ponga en el punto de mira de la exitinción. La moral es contraria a derrochar mientras nuestros congéneres mueren de pura necesidad, y serían contrarios los dioses a la destrucción del propio planeta y al abuso de los poderosos sobre todos los demás mortales. El sistema está basado en la injusticia y se fundamenta en la esclavitud, poco importa si es de látigo y cadenas, o si lo es de deuda y trabajo precario: el efecto es el mismo. Un asunto que dejaré particularmente claro en el próximo capítulo, a fin de comprender porqué estas Ciencias se obstinan en no aceptar públicamente lo evidente. Pero, entretanto, debemos admitir que la información que nos han legado las culturas que nos han precedido acerca de la existencia de los “dioses” o Ni.bi.ru no solamente es abrumadora, sino que sus datos y su conocimiento incluso desbordan con mucho los nuestros de hoy, razón por la que no debemos ignorarlo. De estar en lo cierto, y es seguro que lo están, nos queda por definir el “cuándo” ese suceso volverá a repetirse, ya sea el “retorno de los dioses” que todas las culturas primigenias el mundo advirtieron, ya el regreso de Ni.bi.ru con sus terribles males asociados, o ya ambos eventos de una manera simultánea. Para determinar este, solamente hay dos procedimientos: uno, que sabiendo el ciclo, conozcamos la fecha en que se produjo el anterior cruce de Ni.bi.ru, y eso es algo que no conocemos; y dos, que podamos anticiparnos a su llegada apoyándonos en nuestra tecnología. Resumiendo, sabemos que hacia el 1000 AC, hace unos 12000 años, con un margen de 1000 años, hubo un Diluvio causado por Ni.bi.ru (o el Destructor) que extinguió a la práctica totalidad del género humano y la vida sobre la tierra, y sabemos que este planeta tiene un periodo de traslación de 3600 años, lo que implica que 10800 años después de aquel suceso catastrófico a nivel global ha de retornar; pero también sabemos que hasta ahora no ha sucedido porque no tenemos datos en los últimos 2000 años de un hecho ni parecido o de graves alteraciones en ninguna parte del mundo, si bien nos deja muy poco o ningún margen para que suceda en este tiempo que vivimos en estos momentos. Si aceptamos como buena la datación de la Ciencia oficial, y consideramos el rango de error de 1000 años que nos ofrece, estaríamos hablando en el caso más probable de que la última pasada catastrófica de Ni.bi.ru debería producirse en el entorno del 2000, cálculo en el que se apoyaron no pocos autores para hacerlo coincidir con el final de calendario maya. No ha sucedido, sin embargo, pero ¿podría haber un error no de 1000 años en la datación del Diluvio, sino de 1010 o 1020 años?… Por supuesto que esa variación en un tiempo tan amplio es probable, de modo que en tal caso, tal suceso estaría en puertas de repetirse, si es que nos encontramos al misma lado del Sol por el que ha de cruzar la eclíptica Ni.bi.ru. Sabemos que sus efectos son devastadores y su visión espantosa, algo perfectamente asumible si consideramos las enormes fuerzas de atracción-repulsión que se producirían entre los distintos cuerpos del Sistema Solar, perturbando la influencia electromagnética de este planeta invasor los ejes de los cuerpos estelares próximos a los que pasa, obtendríamos unos efectos que coincidirían con magistral exactitud con los que detalla la Biblia Kolbrin. El ruido tectónico que produciría la Tierra al ser removidas sus capas geológicas por presión del núcleo terretre bajo la influencia de Ni.bi.ru, la visión de un monstruo celeste rojizo acompañado por varias lunas y parece ser que incontables escombros, la repulsión electromagnética empujando a Tierra a variar su eje violentamente y el consecuente desbordamiento de los mares, es exactamente el escenario previsible de un acontecimiento de esta magnitud, y eso es lo que refiere ese conjunto de documentos, con la única diferencia de que algo así no podría haberlo imaginado un hombre del s. XII, en el supuesto de ser una fábula, entre otras cosas porque ellos creían que la Tierra era plana.

Los datos son abrumadores, y nos empujan a considerar a un “cuándo” inmediato. La diferencia máxima temporal que observamos si tomamos por buenos los márgenes que nos ofrece la propia Ciencia oficial, ya son nulos o de un margen tan estrecho que ni siquiera serían decimales cuando tratamos periodos como los que consideramos. Pero en tal caso, ¿no deberíamos ver ya Ni.bi.ru con nuestros instrumentos ópticos o nuestros satélites, o aun detectarlo por sus efectos?… Y vuelvo a “Apolyon”, mi novela. La mayoría de los ciudadanos no puede comprender bien cómo funciona esto, y en esa novela lo explico con mayor detalle. Resumiéndolo, nadie dispone de medios para detectar algo como Ni.bi.ru, y quienes sí disponen de ellos no se los ofrecen al público. Los telescopios, y mucho menos los satélites, no pueden ser usados arbitrariamente por cualquiera, sino que hay una organización mundial que ajusta sus “trabajos” y el tiempo uso de cada uno de ellos. Un investigador, pongo por caso, solamente puede solicitar una observación determinada, y, en el caso de ser aprobada, dispondrá de unos minutos que a menudo no emplean en mirar por el ibjetivo, sino que los datos se obtienen en la pantalla de un ordenador; de hecho, la mayor parte del tiempo, los observatorios y los satélites están realizando trabajos conjuntos programados por entes o comités cuasi misteriosos o de composición desconocida incluso para los propios astrónomos. No con todos los observatorios y satélites operan así, por supuesto, si bien los pocos de esos satélites u observatorios que podemos considerar… libres, digamos, no son de uso privado, sino que pertenecen a instituciones que pertenecen a instituciones, al final de cuya escala siempre están los mismos personajes: corporaciones o instituciones que controlan el conocimiento. A menudo la gente tiende a creer que la NASA, la ESA o la agencia cosmológica rusa son públicas, y nada que ver: son militares, de uso militar y toda la información que ofrecen, salvo excepciones inocuas, son siempre sesgadas, si es que no directamente falsas. Tan es así, que incluso existe una demora de más de diez minutos entre cualquier observación y los datos que les aparecen en las pantallas de sus ordenadores a los mismos observadores, que es el tiempo que precisa el sistema para depurarlos y revisar que no se ha “colado” algún dato inconveniente. Naturalmente, algunos podrían pensar que eso sucederá con los grandes telescopios o con los satélites, pero no con los pequeños telescopios, y tienen razón. El problema, es que estos pequeños aparatos no sirven para ese tipo de observaciones, y mucho menos para observar o analizar cuerpos presumiblemente indetectables, a los que habría que buscar en la banda de los infrarrojos, además que habría que apuntar directamente y sin ayudas informáticas a puntos del cielo que, en el caso del hemisferio norte, serían infructuosos para este objetivo, toda vez que, como ya apunté, Ni.bi.ru cruzará la eclíptica proviniendo del sur en un ángulo de prácticamente 30º: está fuera de foco.

Podría contarte la Historia de cómo tenemos la certeza de que Ni.bi.ru está aquí, pero la tienes en Apolyon y no me complace reiterarme. Me bastará con apuntarte a que fue la Iglesia Católica la que lo descubrió, los jesuitas, mientras buscaban a Ajenjo porque las fechas de sus profecías se aproximaban al Fin del Mundo (por cierto, este papa actual, que es jesuita, se denominó a sí mismo¡ como el papa que venía del Fin del Mundo). En Apolyon tienes toda la información, y lo tienes de una manera profunda y precisa. Su propio título, Apolyon, toma el nombre del Rey del Abismo que se menciona en el Apocalipsis 9:11 (¿te diste cuenta de que esos dígitos entendidos como fecha en inglés representan al 11S?), pero puede referirse, quizás, a un meteorito que cae a la Tierra y abre el abismo, que, ¿por qué no?, bien pudiera ser uno de los escombros que acompañan a Ni.bi.ru o cualquiera de los numerosos satélites que sabemos que le acompañan, según las fuentes sumerias y de la Biblia Kolbrin. La información pública sobre todo este asunto es absolutamente restringida y está clasificada con el rango más alto porque su difusión representaría el derrumbe inmediato de la sociedad y sus estructuras, y eso es algo que el poder instituido no puede asumir, además que no hay modo ni recursos suficientes para poner a salvo a 7500 millones de personas. De algún modo, es como si todos estuviéramos ya condenados a muerte y el cumplimiento de la sentencia estuviera ya a punto de cumplirse. Si lees el Kolbrin y reparas en los efectos que produce Ni.bi.ru, enseguida sabrás que las posibilidades de supervivencia en una tesitura semejante son prácticamente nulas, aunque debo infórmate, para tu tranquilidad, que el tránsito actual se prevé que sea tan catastrófico como el del año 10000 AC porque no parece que el cruce se vaya a verificar por el lado del sol en que se encuentra la Tierra en ese momento. Será de modos terrible, sin embargo, y la mayor parte de la población mundial no podrá superarlo porque entre otras cosas ese cruce no se verifica en unas horas o unos días, sino a lo largo de muchos meses, y esto es algo que conocen perfectamente tanto el poder como esas agencias espaciales que están a su servicio, razón por la cual desde los años ochenta se han afanado de una forma conjunta casi todos los países en crear las infraestructuras necesarias para intentar salvar a unos pocos millones de habitantes. Te parecerá increíble o no, pero a esto obedecen las crisis falsas que padecemos, a esto las tensiones internacionales prefabricadas (y aun las guerras que puedan desatar), a esto las enormes infraestructuras “secretas” y no tan secretas que se han construido por todo el globo, y a esto la desinformación interesada que facilitaron con las falsas expectativas sobre la catástrofe apocalíptica del 2012: desacreditar, como en el cuento de Pedro y el lobo, que no es ni más ni menos que encubrir sus maniobras.

La Iglesia Católica siempre se ha afanado en la confirmación histórica de la información que se vierte en las Escrituras, y en Astronomía no podía ser menos, con el valor añadido de que la mayoría de los mensajes proféticos que hay en ellas y en las de muchos de sus santos de todos los tiempos, apuntaban a este periodo como los de la “gran tribulación”. Desde san Malaquías a las de Fátima, todo señala a este periodo, a este papa como el último y a este tiempo como el del Fin de los Tiempos, que no tiene nada que ver con el Fin del Mundo. Los datos dimanados de las fuentes protohistóricas apuntan también a lo mismo, y el colapso de las sociedades por la extenuación de propio medioambiente, no concede mucho más mucho más plazo. Hoy mismo, 27 de marzo, se está discutiendo en las sesiones de la ONU la publicación de una alarma mundial por colapso inminente del sistema, algo sobre lo que ya se pronunció la propia NASA, por increíble que parezca, la pasada semana, anunciando que antes de veinte años todo el sistema financiero e industrial habrá colapsado y advirtiendo de una necesidad imperiosa de imponer uno nuevo, además de colonizar algunos planetas inmediatos o la Luna como una alternativa viable. Algo de lo que trataré con más extensión en el próximo capítulo, “Annunakkis e iggigis”, porque de lo se trata en realidad es de la imposición del Nuevo Orden, que es ciertamente el más viejo, el ancestral, el primigenio…, pero a la inversa.

¿Es posible que un cuerpo del tamaño de Ni.bi.ru se encuentre en nuestro espacio inmediato y no lo sepamos?… La cuestión es que lo sabemos. Una de las pocas fuentes accesibles, aunque no fáciles ni mucho menos abiertas, es la de la Iglesia. Bajo ningún concepto quieren o desean ser, dicho con las palabras de Juan XXIII cuando abrió el tercer secreto de Fátima, “portadores de tan malas noticias”, sabiendo el caos y el descontrol social que la difusión de esta certeza desataría; pero existe otro modo de saberlo para los que no tienen acceso a esta fuente: los síntomas. Hoy las enfermedades no se diagnostican contemplando directamente al virus o la bacteria que produce la enfermedad, sino que la técnica habitual es el dignóstico en base a los síntomas que tiene el paciente. El mismo método es el que se debe aplicar a esto. Si has llegado hasta aquí, es porque has leído los demás artículos de la serie, y en tal caso ya estás al tanto de todo lo que he apuntado de que la Luna no está en su emplazamiento natural, algo que puedes comprobar por ti mismo con nada más que mirar al cielo y confrontar lo que ves con un mapa de las fases lunares. ¿No te resulta particularmente absurdo que la Ciencia oficial encargada de la observación de esto, la Astronomía, no diga una sola palabra al respecto?… Pero ello es que calla. ¿Por qué crees que lo hace?… Si fuera algo insignificante o de poca importancia, hablaría y mucho, de modo que necesariamente ha de ser una información restringida que ha sido impuesta, porque los astrónomos son personas como tú y yo que tienen su familia, su vida personal y todo eso. Algo, obviamente mayor, les ha sido impuesto, pero ¿por qué?… Por otra parte, es obvio que el tiempo y las estaciones no están funcionando como deben, y que pasamos sin puntos intermedios de fríos glaciares a calores infernales, y esto tampoco es normal. ¿Qué causa podría producir ambos efectos?… No obstante, esto no se detiene ni mucho menos en nuestro entorno inmediato. Si hacemos un viaje exterior desde nuestro planeta a los confines del Sistema Solar, enseguida apreciaremos que lo “anormal” o lo “excepcional”, es por ahora la moneda habitual de cambio. Por ejemplo, en la magnetosfera terreste se aprecia con frecuencia que el escudo magnético en algunos casos, al ser presionado como consecuencia de una llamarada solar, experimenta las variaciones propias de estar influido por dos fuerzas distintas, la del Sol y otra de orígen desconocido. Más gráficamente: cuando el sol presiona la magnetosfera con su viento solar, las líneas de fuerza no se ven presionadas hacia la parte porterior de donde procede ese viento solar, sino hacia un lateral, de modo que indica sin lugar a dudas que otra fuerza adicional está actuando, y esta no se corresponde con ninguno de los planetas que nos rodean. ¿Entonces?… La Ciencia oficial, calla. Y lo mismo hace con cuanto sucede en la Luna, que está generando una asombrosa atmósfera de Nitrium; o con Júpiter, que ha perdido alguno de sus cinturones, como el ecuatorial; o como con Neptuno y Urano, que han “iluminado” uno de sus polos; o incluso con el Sol, buena parte de cuyas imágenes están oclusionando o sissando desde que alguna de sus fulguraciones han puesto al descubierto “cuerpos” que no deberían estar ahí. La evidencia de la presencia de Ni.bi.ru por la vía de los síntomas, es absolutamente incontestable. Tanto es así, que recientemente la NASA ha afirmado que ha investigado a fondo el Sistema Solar y sus alrededores en busca de este planeta, y que no lo ha encontrado, algo que es absurdo por dos motivos: ni había razón para buscar un planeta que ellos mismos han afirmado siempre que no existía, y esa no es una operación barata en la que gastar el dinero que tanto dicen que la han recortado; ni por supuesto hay forma material alguna de que rastreen todo nuestro espacio exterior, y la prueba está en que ni siquiera son capaces de detectar o explicar lo que está sucediendo visiblemente en él. ¿A qué gastar dinerales en desmentir eso mismo a que ni siquiera daban crédito, cuando hay tantas otras cuestiones que no se pueden llevar a cabo por falta de recursos?… Desmentido que es la evidencia de aquello sobre lo que mienten.

Si eres capaz de imaginar a la Tierra como una pelota de acero imantado suspendida en el aire, adoptando una posición determinada (inclinación) debido a la influencia de otras bolas imantadas que la rodean y que están en su campo magnético, y si ahora introduces en ese campo de influencia otra bola imantada, pero mayor que la Tierra, tendrás inmediatamente la respuesta: tanto la posición de la Luna es incorrecta como el clima está alterado porque… el eje de la Tierra está variando, y lo hace por la influencia magnética de esa otra bola magnetizada que ha entrado en el Sistema. Las constelaciones no están donde debieran, el sol no nace por el mismo sitio ni a la misma hora, el clima cambia de una forma anómala pero coherente y la Luna se muestra no solamente de una forma anormal (sonrisa de gato) en el inicio y el fin de los cuartos crecientes y menguantes, respectivamente, sino que incluso su cavitación o movimiento de libración ha pasado de ser de unos pocos grados a más de noventa grados en algunas ocasiones, y todo esto apunta a que ni la Tierra ni la Luna están sobre sus ejes naturales, sino que hay una fuerza exterior de una magnitud colosal que los está empujando en una dirección o la contraria, alternativamente según su posición repecto de sus propias órbitas. Es más, debido a estas fluctuaciones o inestabilidad de sus ejes, se puede afirmar que lo que están haciendo ambos astros es “cabecear”, oscilar de una forma notablemente acusada, lo que provoca necesariamente estas alteraciones climáticas extremas y esta visión alterada del espacio que nos rodea. La certeza de la proximidad de Ni.bi.ru, no puede ser más absoluta.

Unos efectos que, lejos de atenuarse, se irán incrementando a medida que Ni.bi.ru se aproxime a la eclíptica, alcanzando su máximo acercamiento en lo que algunas filtraciones indican como un plazo máximo de dos años. No hay precisión en absoluto acerca de esto (o no lo han indicado=, porque como sabrás los cuerpos varían su velocidad cuando se aproximan a su perihelio, o punto de mayor proximidad al Sol. Ni.bi.ru, en este sentido, ya lo está haciendo, y a la vez tanto la información que procura la NASA de nuestro espacio inmediato o de la observación del Sol está siendo cada vez más restringida o manipulada, verificándose en los últimos meses un incremento de la censura y la “desaparición” de horas de grabación que hace unos meses solamente no practicaba, lo que nos hace pensar que ya está llegando a su última etapa. La evidencia de Ni.bi.ru, pues, no puede ser más incontestable por todas las vías, así las directas, si es que se tiene acceso a esa información privilegiada o se conoce a alguna de esas fuentes con el grado de confianza suficiente, como si nada más que nos atenemos a los síntomas de este mal que en breve padeceremos todos. Vivimos tiempos de acabamiento, como ya he afirmado en muchos de mis artículos, y el tiempo se acelera y va a hacerlo más cada vez hasta que finalmente nos alcance en nada más que un par de años.

Los sumerios, pues, siempre han estado en lo cierto y la información que nos ha llegado de ella es correcta. Pero, en tal caso, ¿eso significa también que los annunakki vendrán a nosotros de nuevo?… A este respecto, tanto los sumerios como los mayas (o los olmecas) afirmaban acerca del fin de su calendario, este coincidía con el regreso de los dioses ancestrales, la apertura del camino de las estrellas. Es un mito que se reitera en todas las culturas, y podemos afirmar que con toda seguridad es así; sin embargo conviene puntualizar unas cuantas cosas antes. La primera de ellas es que no son los annunakki los que llegarán, sino los iggigi, tema que tocaremos en el próximo capítulo de esta serie, y ya veré si el que la cierra; y la segunda, que ellos no pueden evitar que suceda lo que está escrito que ha de suceder, y, en consecuencia, no puede ni deben hacer nada por evitarlo. El respeto por las leyes naturales de estos “dioses” es absoluto, y de ninguna manera se permitirían interferir en modo alguno a esta mecánica celeste, a no ser rescatando a algunas personas que pretendan preservar para las fechas posteriores a este paso. Es más, ya están aquí desde hace algún tiempo, y los annunakki, quienes jamás volvieron a salir de la Tierra desde que fueron condenados por los iggigi, lo saben: por eso se han estado preparando. Pero dejemos eso para el próximo capítulo. El poder instituido verdadero, esos dirigentes que algunos mencionan como la “elite” o el “gobierno secreto”, ha tratado de esconder estos hechos y ha hecho todo lo necesario por desorientar a los hombres con la profusión de teorías falsas o incompletas que complicaran el laberinto de la verdad, pero eso ya no será por mucho tiempo. El que queda, sin embargo, con toda razón es denominado en la Biblia como “la gran tribulación”, y no podemos hacer absolutamente nada por evitarla. Nada. En el próximo capítulo trataremos esto con más detalle.

Fte:http://www.angelruizcediel.es/rest/historiav.html

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