Elecciones europeas por Ángel Ruiz Cediel

Los partidos políticos se frotan las manos de cara a los resultados de unas elecciones en las que, una vez más y como ya es costumbre, robarán a los ciudadanos sus derechos al ignorar a los que se abstienen y a pesar de que estos serán, según las propias encuestas del sistema corrupto vigente, más del 57% de los españoles.

Los «tramposos» partidos políticos, esas bandas organizadas para delinquir y apropiarse de lo que es de todos, están que no caben en sí de gozo, todos ellos proclamando lo bien que lo han hecho y lo estupendamente que está España, a la vez que tratan de desviar la atención de todas las barbaries que han perpetrado y de la miseria en la que han sumido a la población (y a los votantes, claro) mediante el socorrido truco de echarle la culpa al «otro». Lamentablemente, y pese a los daños irreversibles que ha producido esta recua de delincuentes impunes gracias a sus manipulaciones de la Justicia y las Leyes, habrá poco menos de un 43% de españoles que les darán una coartada con su voto, a la vez que se convertirán en cómplices de sus fechorías al respaldarles y darles cobertura.

Sea cual sea el resultado de las elecciones, sin embargo, saldrán de ellas parlamentarios europeos ilegítimos, toda vez que se apoderarán de cargos que los ciudadanos eligieron en otra dirección: ¡ninguno! De los 54 escaños en disputa electoral, y aplicando la propia ley de D’Hondt, casi 43 deberían quedar vacantes, que es la opción que tomamos los ciudadanos que, por la razón que sea, sentimos que no hay ningún político válido para representarnos. Ellos, no obstante, se repartirán los 54 escaños, despreciando con ello a la inmensa mayoría ciudadana, tal y como vienen haciendo desde que prácticamente existen, y poniendo de manifiesto una vez más, y cada vez de forma más evidente, que a ellos la justicia, la ley y todo eso les da absolutamente lo mismo, como lo mismo les da el país al que han vendido y saqueado, las necesidades de los ciudadanos y aún la ética por mínima que esta sea. Es más, ética y política, en este sistema supuestamente democrático que es en realidad una férrea dictadura enlucida con otro nombre para engañar a incautos e ingenuos, son enemigos naturales, porque si hubiera siquiera una mácula de justicia en alguna parte, donde deberían estar todos los candidatos es en un penal cumpliendo una cadena perpetua.

El número de ciudadanos que es consciente ya de esta trampa montada por estas bandas ha sobrepasado el punto crítico, y desde el punto de vista ciudadano el índice de abstención ya no es un elemento curioso o extraño, sino un clamor de que el sistema mismo es enemigo de los intereses ciudadanos y de que quienes se han apropiado de él son elementos extraños a su sentir y a sus deseos. Ignorar esto, en sí mismo en un hecho delictivo, como lo es el privar de representación parlamentaria a la mayoría ciudadana, cuya decisión abstencionista es que nos represente ¡nadie! Y nadie es nadie, ninguno, cero, porque esos llamados partidos menores que tratan de maquillar el bipartidismo existente no son sino eso: puro artificio, cosmética política, mentira. Un hecho que no solamente se verifica en España, sino que mayoritariamente se constata de una punta a la otra de cada país, así en las elecciones a sus parlamentos nacionales como respecto del llamado parlamento europeo. Ni los ciudadanos creen en sus propios dirigentes, todos ellos delincuentes organizados para saquear sus países y entregárselos a las logias negras y a las multinacionales del Nuevo Orden, ni pueden creer en esta Europa de los masones al servicio del Poder luciferino que, como se está viendo en cuestiones cotidianas, es un servil lacayo de los EEUU y lo que representan, dispuesto a inmolar a su población en una guerra nuclear contra Rusia con la provocación que están llevando a cabo en Ucrania, a fin de allanar el camino a la implantación del Nuevo Orden Mundial tan meditado y puesto en escena.

¿En qué clase de democracia puede creer el ciudadano cuando su «democrático» país da golpes de Estado contra otras «democracias» como las suyas, tal y como ha sucedido con Ucrania y antes que ella con todas las llamadas «primaveras árabes»?… La respuesta es obvia: en ninguna. Y esto es algo que ya no cuela, aunque el sistema haya dotado a cada ciudadano de capacidad de voto, conociente de que aunque los «capacitados» se nieguen a participar en esta farsa siempre habrá «inocentones» que les den cobertura de apariencia para que su inmoral dictadura de los tontos siga funcionando. No es preciso analizar con lupa lo que sucede en Europa para racionalizar esto, ni mucho menos, siendo suficiente con que se repare en cuanto sucede en el propio país y se proyecte al conjunto, o que, quien desee hacer un ejercicio mayor de análisis, compruebe que lo que está sucediendo en cada uno de los países de esta falsa y fracasada de antemano nación de naciones es idéntico tanto en el procedimiento como en la tendencia global, independientemente de cuáles hayan sido los resultados electorales que se obtuvieran en todas las anteriores elecciones y de qué partidos hayan sido mayoritarios o no en cada una de las legislaturas. A los únicos que han beneficiado tirios y troyanos ha sido a los depredadores del Nuevo Orden, al Imperio, a los tiburones de la Banca y a los tramposos de las guerras provocadas. No en vano, en un porcentaje mayor el 85% de los representantes europeos de los ciudadanos de la UE, son masones. En cada uno de los países que conforman la UE, este porcentaje es aún mayor, tal y como sucede en Portugal, por ejemplo, un escandaloso hecho que ya ha sido denunciado en numerosas ocasiones por la propia prensa independiente nacional.

Este privilegio de disponer de una prensa nacional independiente, sin embargo, no es algo que suceda en los demás países de la UE, y desde luego no se da en España. Para evidencia, basta con observar cómo todos los diarios, más allá de la tendencia bipartidista que parezcan observar, ninguno hace la menor mención real a cuanto sucede en el mundo que verdaderamente nos afecta, tal y como es el caso del reciente sacrificio ritual que los nazis ucranianos, financiados, sostenidos y alentados por la UE y EEUU, han llevado a cabo en Odessa, ciudad en la empujaron a los independentistas a entrar en el edificio de los sindicatos y luego lo incendiaron con ellos dentro, perpetrándose uno de los crímenes más atroces que se pueden imaginar. Casi cuarenta hombres fueron «inmolados» de esta manera, y los medios de las sociedades europeas enmudecieron en masa no publicando sino que «se» incendió el edificio como si lo hubiera hecho solo, y prefiriendo dejar el espacio de sus diarios y telediarios para las importantísimas opiniones de los ciudadanos que estaban alarmados por el frío en el invierno o el calor en el verano, si es que no para cubrir la noticia del puente de turno y de las gentes que se regocijaban en las playas o la estupidez esa de las «ciclogénesis explosivas». Una desinformación interesada y artera de la que los ciudadanos están tan hartos que ya acuden en masa para informarse de una forma veraz a otros medios de otros países, como RT, pero a la que estos inmorales políticos partidarios de la manipulación ya han empezado a prohibir con los más miserables artificios.

España, como síntesis de Europa, es el mejor ejemplo: son los corruptos más corruptos los que, además de haber conducido a la extinción de España, dan los mitines cuando deberían estar defendiéndose en un tribunal o cumpliendo pena en un presidio; son los que hablan de logros en un país que han reducido a escombros, han dejado millones de parados, han convertido a la Constitución en papel sucio y mojado, y han privado a la población de su derecho constitucional a la Vivienda, el Trabajo, la Justicia, la Sanidad y la Educación, empujándola a la miseria y al arroyo y convirtiéndola en una masa que pueda ser aprovechada por los depredadores internacionales que sostienen las logias negras, privatizando todo lo que era de los ciudadanos y convirtiéndoles tácitamente en esclavos de sus intereses. La innegable realidad es que, gracias a estas bandas políticas, los países, España en este caso, han sido desarticulados, y un ciudadano medio ya no tendrá acceso a ninguno de los cinco derechos garantizados por sus cartas constitucionales nacionales que he mencionado antes, y han sido entregados a las garras de diferentes empresas, tras las cuales solamente se encuentran un grupo de media docena que son las que lo controlan todo. Pero no es solamente en cuanto a la privatización masiva de todos los servicios básicos, incluso el sol y el agua, que se está llevando a cabo simultáneamente y de una forma muy planificada en todo el mundo, sino que países como España se han convertido en nada más que colonias tributarias de Poder Negro, y como tales obligadas a participar en invasiones de países soberanos, a realizar matanzas por todo el globo, y a dar la cobertura necesaria para que se produzcan genocidios y crímenes por doquier sin juicios, acusaciones ni oportunidades de defensa para los ejecutados, cuando no a las torturas sistemáticas, tal y como sucede con la CIA, la NSA o los propios ejércitos aliados allá donde ponen sus garras. Guaantánamo o la isla de Diego García, verbigracia.

La reciente derogación de la Justicia Universal por parte de España, así como el haber convertido el territorio nacional en una plataforma de bases extranjeras que han «invadido» literalmente el país —en España en realidad hay docenas de bases extranjeras, principalmente de la OTAN, que no quieren los españoles, y de los EEUU, que los españoles reprueban mayoritariamente— en un país conquistado a la vez que en una especie de ínsula o paraíso de salvaguarda de los criminales internacionales que pudiera perseguir la Justicia Internacional, porque aquí no se puede molestar ya a quienes hayan perpetrado sus crímenes fuera de España, como torturadores, genocidas, traficantes de armas, drogas o vidas, y aún a los que organizan el crimen internacional en todas sus manifestaciones. Estos políticos que han materializado esto, son los que se ofrecen ahora como representantes ciudadanos para Europa, que son los mismos que «ya» son parlamentarios en España no porque lo sean en verdad, sino porque se apropiaron de los escaños vacíos que hemos dejado los ciudadanos y los han usado para convertir a este país en esta burda mascarada de lo que fue y debe ser. Aznar, lo mismo Blair y que Bush, y de la misma forma que todos los políticos que apoyaron, defendieron y materializaron con burdas mentiras invasiones genocidas como la de Iraq, que ha costado ya más de 3 millones de vidas, deberían estar penando sus barbaries en los presidios correspondientes, pero gracias a este orden espurio que nos ha tocado vivir, gozan de excelentes fortunas y de sonrientes vidas, y hasta se permiten el lujo de ir dando conferencias por el mundo, naturalmente pagadas a precio de oro. Esto es en realidad lo que vota: la impunidad ante el crimen y el genocidio.

El votante debe saber a quién vota y, sobre todo, qué vota. Cuando introduce su papeleta en la urna, debe saber que vota al crimen organizado, a la expoliación del país, a la impunidad de los políticos, a que regalen su dinero a Banca y multinacionales, a que privaticen lo que es de todos, a que impunemente invadan países, a que perpetren genocidios, a que asesinen sin acusación ni juicio por medio de criminales profesionales o con drones, a que impidan que los ciudadanos puedan acceder a la Justicia, la Vivienda, el Trabajo, la Sanidad y la Educación, y a que nos ofrezca como materia sacrificial en la próxima Guerra Mundial que están provocando. Votar es una responsabilidad muy grande, y el ciudadano debe saber que cuando lo hace se convierte en cómplice de aquellos a los que entrega el poder, de modo que parte de todos esos millones de vidas que han sido arrebatadas con crímenes execrables o de tantas otras que han sido amiseriadas hasta la desesperación o el suicidio, caen de su parte y conviven con él, que sin su voto estos miserables no podrían hacer lo que hacen, y que si lo hicieran a pesar de todo se podrá sentir a salvo e inocente de sus matanzas y sus corrupciones. No votes, porque tu voto es lo mismo que darle una pistola a quien desea saciarse de sangre asesinando inocentes. Además, aunque te cueste trabajo creerlo, están planificando una Guerra Mundial y darles tu voto ahora es algo parecido a poner a los tuyos y ponerte tú mismo como vícitima propiciatoria en el altar de ese sacrificio masivo al que están empujado a Rusia y las demás potencias nucleares no occidentales. O los paras ahora en seco, o mañana será demasiado tarde.

Fte:http://angelruizcediel.es/rest/eleccioneseuropeas.html

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